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RUTA POR HOLANDA Y BELGICA


FECHAS DE VIAJE: Abril 1999.
COMO LLEGUÉ: En avión con Iberia desde Madrid hasta Bruselas y desde allí en tren hasta Deventer.
CON QUIEN VIAJÉ: Con amigas.
METEOROLOGÍA: En general fue buena, días con sol y temperatura agradable. Apenas nos llovió.
SITIOS VISITADOS: En Holanda: Deventer, Rotterdam, Ámsterdam, Pueblecitos de norte y Groningen. En Bélgica: Bruselas y Brujas.
EN QUE SITIOS ME HE QUEDADO:
Me quedé en la habitación de mi amiga en su residencia de estudiantes de Deventer. También dormimos una noche en un albergue juvenil del norte del país y otra noche en el coche de alquiler en pleno centro de Ámsterdam. En Burselas me alojé en el albergue internacional para jóvenes.

INFORMACIÓN GENERAL DE HOLANDA Y BÉLGICA:
Holanda y Bélgica son países con muchos atractivos turísticos y bellas ciudades. Lo bueno de estos países es que son pequeños y todas las ciudades están cerca y bien comunicadas por tren, por lo que es muy fácil llegar a los sitios y moverse por el país. 
Todo el mundo habla inglés, de hecho hasta me llegué a pensar que también era idioma oficial del país de lo bien que lo hablaban, no hay problema de comunicación con los locales. El secreto de los holandeses con el idioma inglés está en que lo escuchan y aprenden de la televisión, ya que no subtitulan las películas originales y los niños pequeños son capaces de entender el inglés, por los dibujos animados.

El medio de transporte más común para moverse por las ciudades es la bicicleta, todo el mundo la utiliza y todas la ciudades están preparadas para ello con infinidad de carriles bici y sitios de aparcamiento. Se hace raro ver a personas vestidas con traje ir  a trabajar en la bici, no deja de ser una influencia de la gran inmigración del país del sudeste asiático, como el beber tanto té.
Para moverse entre ciudades lo mejor es el tren. Llegan a todos los sitios y hay muchas frecuencias. En todos los servicios y baños de uso público hay que pagar, e incluso en los mismo baños de los restaurantes donde has comido, absurdo, pero cierto.

El país en general es caro y se nota bastante la diferencia de precios comparando con España.
El país tiene mucha fama de viaje por drogas y sexo, pero Holanda tiene muchísimo más que eso que para nada me llamó la atención del país.
Es un país muy seguro para viajar pero hay que tener mucho cuidado con las pertenencias en aglomeraciones y en los alrededores de las estaciones de trenes y buses.

HOLANDA PASO A PASO:
Deventer, Holanda profunda:
Llegar hasta Deventer fue toda una aventura. Para empezar tuvimos que coger un vuelo hasta Bruselas porque era mucho más económico que el vuelo directo a Ámsterdam. El vuelo de Iberia se retraso varias horas por huelga de pilotos, por lo que llegamos tarde y perdimos todas las conexiones que teníamos previstas de tren.
Como llegamos muy tarde en la noche a Bruselas, nos quedamos a dormir en el aeropuerto hasta la madrugada que empezaba el transporte público a la estación de tren de Bruselas.

El primer error que cometimos fue cuando en las taquillas de la estación de tren en Bruselas, en vez de pedir un billete de tren directo a Deventer, lo pedimos a Ámsterdam y de Ámsterdam a Deventer, porque pensábamos que teníamos que pasar por la capital para llegar hasta Deventer que es como suele suceder en España, sin darnos cuenta que en otros países el tren está más desarrollado, así que tardamos mucho más tiempo en llegar hasta Deventer de lo que teníamos planeado.

Mercado en Deventer

Deventer es una ciudad normal holandesa que creo que caracteriza bien un ejemplo de lo que sería la Holanda genuina e incluso la Holanda profunda. La ciudad no es nada turística y se encuentra situada en un área rural del país rodeada de una buena cantidad de pequeños poblados y granjas, sin embargo la ciudad no deja de ser un centro urbano como tantos otros y así es como cuenta con una buena cantidad de restaurantes, discotecas y bares que en la noche convocan multitudes.
La ciudad cuenta con un pasado importante de ciudad industrial y fue entera bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial.
Tampoco a la pequeña ciudad le faltan los monumentos y sitios de interés, destacándose el Ayuntamiento y el Museo de la historia de Deventer, un antiguo recinto que data del año 1528. La ciudad tiene una famosa torre llamada Torre van de Grote Kerk  y la iglesia Lebuinuskerk con el tradicional estilo gótico presente en muchas construcciones del país.

El centro de la ciudad tiene bastantes peatonales y comercios. Los alrededores de la ciudad están llenos de campos y bosques en los que se puede disfrutar paseando en bicicleta, con bicicletas prestadas pudimos dar varios paseos y disfrutar de esos bonitos paisajes.
Para montarse dos personas en una misma bicicleta, la de atrás se monta de un salto cuando la bici ya está en marcha. Yo iba un poco cagada porque soy un poco torpe para manejar la bici, pero los paseos me gustaron mucho.
Alguna noche salíamos de marcha en la ciudad, la marcha allí es mucho de bares, no de pubs ni discos. Desde Deventer haría todas las excursiones a las ciudades cercanas y un fin de semana alquilaríamos un coche para recorrer distancias más largas.

Rotterdam:
El coche que alquilamos era un coche pequeñito seguramente el más barato. Hicimos un pequeño recorrido por el país.
Visitamos Rotterdam, la segunda ciudad más grande el país después de Ámsterdam. Lo más llamativo que visitamos de esta ciudad es su puerto, ya que es el más grande de Europa y el segundo más grande del mundo.

Rotterdam
Rotterdam no me pareció una ciudad muy atractiva a simple vista, la ciudad fue totalmente destruida por los bombardeos americanos en la segunda guerra mundial y reconstruida al acabar la misma. En lugar de las típicas casitas holandesas, canales y demás la ciudad tiene edificios altos y modernos muchos de ellos diseñados de la mano de los arquitectos más famosos. Rotterdam es una ciudad predominantemente moderna e industrializada. Dimos una vuelta por el centro de la ciudad y visitamos la plaza principal de la ciudad llamada Grote Kernplein famosa donde se encuentra la estatua de Erasmo de Rotterdam del año 1622, prestigioso humanista originario de esta ciudad. En esta plaza también se encuentra la iglesia St Lauren, reconstruida tras la Segunda Guerra mundial.

Después de visitar Rotterdam queríamos ver La Haya, pero sólo nos quedamos es los alrededores donde había unos pueblecitos muy monos con canales y puentecillos privados que daban a las mismas casitas. Desde luego que el paisaje rural del país es de lo más bonito y tranquilo.

Ámsterdam:
Era la ciudad que mas ansia tenía por ver. Lo primero que me llama la atención de la ciudad son sus canales y estrechas calles. La longitud total del sistema de canales de Ámsterdam es de 75 kilómetros y da origen a más de 1000 puentes. Con un nombre difícil de pronunciar, Grachtengordel es la denominación del anillo de los tres canales más importantes de Ámsterdam. Fue diseñado en el siglo XVII para soportar el aumento de la población.
Pero si hay algo que llama más la atención todavía son sus casas flotantes. Actualmente se ubican en los canales de Ámsterdam más de 2500 viviendas flotantes.
Esta curiosa forma de alojarse surgió tras la Segunda Guerra mundial debido a la escasez de viviendas. También contribuyó a ello el hecho de que en esos años se modernizara la flota holandesa y cientos de barcos cargueros quedaran disponibles para poder ser utilizados como vivienda.

Vista de Amsterdam

La Plaza Dam es la plaza más importante de Ámsterdam y uno de los sitios que más deseaba ver. En torno a esta plaza fue creada la ciudad y se encuentra rodeada de monumentos y edificios históricos, entre los que destacan el Monumento Nacional y el Palacio Real. El Monumento Nacional es un obelisco de 22 metros de altura que fue construido en homenaje a los soldados holandeses caídos en la Segunda Guerra Mundial. El Palacio Real, construido entre 1648 y 1655 de estilo neoclásico fue utilizado como Ayuntamiento en sus orígenes y actualmente es la sede de diversos actos oficiales. También destaca en esta famosa plaza la iglesia de Nieuwe Kerk. La Iglesia Nueva (nombre en español) data del siglo XV y cuenta con arcos apuntados y enormes vidrieras.

La Plaza Leidseplein y sus alrededores constituyen uno de los centros de animación más atractivos de Ámsterdam, allí se encuentra el Teatro Municipal, un enorme edificio neo-renacentista construido en 1894. Es zona es también una zona con mucho ambiente nocturno

Si tenía ganas de conocer en persona la plaza principal de la ciudad, otra de las zonas también más deseadas era la de visitar el barrio rojo. Este barrio de encuentra en el pleno corazón de Ámsterdam y es conocida por la gran cantidad de neones y luces rojas que adornan sus escaparates donde se exhiben prostitutas ofreciendo sus servicios. Este pintoresco y turístico barrio es el mundialmente conocido y es un barrio muy turístico en el que no existe ningún tipo de peligro al visitarlo. A mi particularmente este barrio de impresionó mucho.
En el siglo XVII aparecieron las primeras vitrinas en esta zona. En estos escaparates las prostitutas siguen hoy en día ofreciendo sus servicios y siempre genera una gran expectación entre los viandantes. Todo este negocio se lleva a cabo con total legalidad.
La ciudad también está llena de coffee shops donde sirven la marihuana de todas las maneras posibles. También visitamos uno de los museos de marihuana de la ciudad.

La noche que íbamos a pasar en Ámsterdam no pudimos conseguir un sitio para dormir, ya que habíamos llamado a un par de hostels, pero estaban todos ocupados.
Esa misma noche sin lugar donde dormir decidimos salimos de marcha en la zona de bares de la ciudad. Terminamos como a las tres de la mañana y como no teníamos donde dormir, dormimos en el coche. Habíamos dejado el coche en un parking público, así que nos disponíamos a dormir allí mismo por miedo a la calle, pero la guardia apareció con un perraco enorme y nos dijo que era obligatorio salir de allí. Aparcamos en una calle céntrica y allí dormimos. A la mañana siguiente seguimos nuestro recorrido para el norte del país.

Groningen y la autopista norte, conduciendo por encima del agua:
En nuestro camino hacia el norte del país paramos en varios pueblecitos preciosos de mar con sus casitas y sus molinos, vimos la playa del mar del norte. La intención era seguir la costa hasta llegar a la autopista que cruza el mar, así lo hicimos.


Autopista por encima de mar

En la autopista que cruza el mar es una carretera autovía que cruza hasta la otra parte del país donde hay agua por los dos lados. En esta carretera hay unos paraderos donde aparcamos y se puede subir a una torre mirador para hacer fotos y ver el paisaje.
La experiencia de conducir por una carretera con mar por los dos lados estuvo muy chula. Ese día sí que dormimos en un young hostel internacional, la cama esa noche nos sentó súper bien.
Todas las casas de Holanda en general pero en especial las que están en pueblecitos tienen una decoración exquisita, cuidado el mínimo detalle. Las ventanas son muy amplias y se puede ver el interior. No le temen a los ladrones, ni a los curiosos no hay verjas ni vallas, se nota que la cultura holandesa disfruta mucho de su casa.
Al final llegamos a Groningen una ciudad que ya tiene un aire más alemán que holandés y es que la frontera con Alemania está tan sólo como a diez kilómetros. Estuvimos unas horas en la ciudad paseando por su casco histórico y su plaza principal. Desde allí volvimos a Deventer.

Brujas, Brugge:
Aprovechando que nuestro vuelo de vuelta a España era desde Bruselas, salimos de Holanda un día antes para ver Brujas.
Siempre me había llamado la atención el peculiar nombre de esta ciudad que la traducción en idioma flamenco es de puente.
El anonimato que vivió Brujas durante más cuatro siglos ha hecho que sea una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo. Fue fundada en el siglo XI alrededor de una fortaleza del siglo IX. Hasta el siglo XV, Brujas fue una de las ciudades más prósperas del continente. Su red de canales, por la que muchas veces ha sido comparada con Venecia, hizo que fuera un importante centro comercial del norte de Europa.


Vista aerea de Brujas

A finales del siglo XV, cuando el río Zwin se encenagó, la ciudad comenzó una época de decadencia.
A principios del siglo XX, cuando la ciudad estaba muy abandonada y sumida en la pobreza, fue objeto de una profunda restauración, convirtiéndose en un importante destino turístico. La ciudad es muy turística, y había bastantes turistas en la ciudad. Es una ciudad pequeña donde todo lo interesante está muy cerca y se ve pronto.

Lo que más gusta en la ciudad es la plaza Mayor de la ciudad, llamada también “Markt” o plaza del mercado ya que en ella todavía se siguen celebrando mercados. Su edificio del mercado y su altísima y característica torre campanario denominada Belfort de 83 metros, es visible desde muchos puntos de la ciudad. Esta emblemático edificio y el símbolo de la ciudad se utilizaba en su parte baja como reuniones comerciales, mientras que la emblemática torre tenía una función de vigilancia. La torre tiene un reloj y es de estilo neogótica.


Brujas

Esta plaza junto a la plaza Burg, que es como una continuación de la primera plaza son de cuento medieval total. En la plaza Burg lo más llamativo es el edificio del Ayuntamiento de estilo gótico florido (es el ayuntamiento más antiguo de Bélgica) y con una fachada realmente bonita con detalles de palacio medieval. El resto de edificios importantes de la plaza son el Palacio de Justicia de estilo renacentista, la basílica de la Santa Sangre y un Palacio barroco, denominado Probostia junto a una serie de casitas tradicionales al estilo belga.
Las calles adyacentes a esta plaza que conforman el casco histórico están bañadas por pequeños canales por los que se cruza por puentecillos con encanto y decoradas con casitas históricas medievales de cuento al puro estilo belga.

Fuera del casco histórico ya andando un rato, la ciudad tiene unos molinos que fui a visitarlos pensando que iban a ser bonitos, pero la verdad es que resultaron ser muy básicos y sin encanto.
Pese a eso me encantó la ciudad y sin duda esta fue la ciudad favorita de este viaje.

Bruselas:
Llegamos a la capital por la tarde-noche. Nos costó bastante encontrar nuestro hostel, ya que no estaba en el centro, sino en un barrio.
Llegamos al barrio y todavía era de día, el barrio no parecía muy seguro, preguntábamos y preguntábamos para llegar al hostel y nadie sabía. La gente no nos entendía y no hablaban inglés, sólo francés, era un barrio predominantemente de inmigración magrebí.
Empezaba a oscurecer y la gente que nos veía con maletas nos decía que nos fuésemos de allí, que no era seguro, nos cagamos de miedo, al final gracias a un chico que nos ayudó y nos llevó hasta la puerta del hostel.
Como ya se nos había hecho muy de noche y la mala experiencia de que estábamos en un barrio no muy recomendado, nos quedamos en el hostel y ya no salimos a ver la ciudad. Al día siguiente volvimos a Madrid desde Bruselas sin percances.

FOTOS ANTIGUAS EUROPA

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