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DESIERTO DE YAZD EN IRAN

Desde la ciudad de Yazd haríamos una excursión de medio día al desierto de dunas de Yazd. Este desierto se encuentra a las afueras de la ciudad, a unos 20 kms y se llega cómodamente en taxi en unos 25 min desde el centro de la ciudad.  El horario que se recomienda para visitar este desierto en invierno es más o menos desde las 14h a las 19h, con la idea de poder disfrutar de la puesta de sol. 




Si hay algo que le encante a mi hijo en nuestros viaje a Medio oriente, es el poder tirarse y revolcarse por las dunas de los desiertos. No quisimos perder esta oportunidad de tener un desierto de dunas tan cerca, ya que aunque unos días atrás habíamos visitado la zona de los kaluts en el desierto del Lut, para mi hijo fue decepcionante porque
las dunas del Lut son de arena dura, y no pudo tirarse ni rodar por ellas como tanto lo habíamos planeado antes del viaje... por lo que teníamos claro que no queríamos dejar Irán sin revolcarnos por las dunas.

En la mayoría de los hoteles ofrecen tours a este desierto, pero  nos parecían un poco caros, entonces comenzamos a preguntar precios a un par de taxistas y finalmente nos fuimos con un chico que nos ofreció este servicio mientras paseábamos por la ciudad vieja de Yazd. Pagamos 15 euros por 3 horas, desde las 15h hasta las 18h

El desierto de Yazd no está explotado turísticamente, (o al menos en la zona donde  yo estuve…), no había infraestructura, tan solo arena.
Nuestro conductor se metió con el coche tierra adentro y daba la sensación de que no sabía muy bien por dónde iba.. e incluso tuvimos miedo ante la sensación de quedarnos atrapados en la arena. Rodamos por la arena hasta que el coche no pudo más y para llegar a las dunas tuvimos que caminar. Nada más bajarnos del coche nos vimos inmersos en una tormenta de arena impresionante, tanto era así que tuvimos que dejar la cámara de fotos en el coche. Arriba en las dunas la ventisca era aún más fuerte, pero  la climatología no nos achantó, nos preparamos bien y le di las instrucciones a mi niño para  no tragarse arena y evitar daño en los ojos y nos dedicamos de lleno a disfrutar de las dunas de Yazd, tirándonos, rodando,  saltando las dunas y enterrándonos en la arena. La ventisca fue sin duda una experiencia más y ni que decir tiene que tragamos bastante arena y al final del día teníamos arena por todas las partes de nuestro cuerpo.










Éramos prácticamente los únicos turistas en el desierto y todo a nuestro alrededor era salvaje. Me pensaba que este desierto iba a ser más pequeño, de lo que realmente es, pero me pareció muy extenso y bonito, (aunque reconozco que nosotros no somo exigentes en este aspecto y con tener un par de dunas para tirarnos nos hubiese más que sobrado). 
La tormenta de arena a final de la tarde remitió y nuestro taxista nos invitó a un té.

Rato después y antes de ponerse oscuro, volveríamos a la ciudad de Yazd donde mi hijo haría su dossier de viaje a Irán, para que mientras viaja, aprende. 
Al día siguiente saldríamos en autobús desde Yazd hasta nuestro próximo destino: la ciudad de Isfahan.

Comentarios

  1. Si yo fuera al desierto de Yazd lo que haría sería tirarme por las dunas rodando.

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    1. Claro, Sofia, lo que hacemos todos, por mucha edad que tengamos...

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  2. Muy divertido tirarse por las dunas lo tendré en cuenta para cuand vaya

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