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PALMIRA, LA RUTA DE LA SEDA EN SIRIA

Visitamos la antigua ciudad de Palmira, en la ruta de la seda, viajando en excursión de un día desde Homs. El viaje en autobús desde Homs a Palmira dura casi dos horas y consiste en cruzar un desierto y pequeños pueblecitos muy de vez en cuando, pero se trata de una zona totalmente desértica y muy poco poblada.
Para encontrar la ciudad vieja, a la salida de la estación de autobuses preguntamos a un hombre que nos dijo que él mismo nos llevaba haciendo de taxista por un euro. Como no sabíamos dónde estaba, nos metimos en su coche y fue surrealista, ya que salimos de una calle, torcimos a la izquierda y… ¡estaba allí mismo!, menuda timada!.

Ciudad vieja de Palmira

El problema de la antigua ciudad de Palmira es que no está vallada ni protegida, no tiene entrada oficial ni nada. La ciudad está abandonada en pleno desierto a su suerte.
No existe ninguna entrada oficial, ni taquillas, ni baños, ni nada… sólo parece como que había alguna tiendecilla de souvenirs pero como era viernes estaban cerradas.

Entrada a la antigua ciudad de Palmira

Palmira fue una antigua ciudad navatea. Fue la capital del Imperio de Palmira bajo el reinado de la reina Zenobia. La ciudad era grande y llegó a tener cerca de 200.000 habitantes. Una de las razones por la que esta ciudad llegó a ser esplendida, es porque estaba situada en el cruce de caminos de la famosa ruta de la seda.
Estuvimos toda una jornada dentro de la ciudad, nosotros solos, a nuestro aire y sin agobios (salvo algún vendedor ambulante). En su gran complejo arqueológico destaca el templo de Bel que fue construido en el año 32 después de Cristo. Este templo fue consagrado al culto de Bel y hoy en día queda en pie una importante columnata.

Restos columnata templo Bel

A pocos metros del templo más importante de la ciudad nos encontramos con una gran columnata de unos 1200 m que era el eje de la vieja ciudad. Entre las columnas, por la amplia calle, transitaban los animales, y debajo de las columnas había veredas para el tránsito de las personas. A los lados de la extensa columnata hay una serie de ruinas en mayor o menor grado de conservación: el templo de Nebo, el templo funerario; el campamento de Diocleciano, (anteriormente palacio de la reina Zenobia); el teatro (bastante bien conservado), entre otros restos…es maravilloso caminar en un sitio así prácticamente solo y poder imaginarse como seria la vida en esta ciudad es su pleno apogeo.

Teatro de la antigua ciudad de Palmira

Otro de los sitios de mayor importancia en la ciudad es el ágora, lugar de reunión civil, donde se realizaban operaciones comerciales y se discutía.
Alejado también un poco de lo que era el centro de la ciudad se divisa una necrópolis. Hay tres tipos de tumbas y fueron construidas en los tres primeros siglos de esta era. Algunas de estas construcciones podían llegar a albergar hasta 500 cuerpos.

Vista de la necropolis de la antigua Palmira

Resplandeciente sobre una colina se divisa el castillo de Palmira.
El día que estuvimos en Palmira no entraron en la ciudad vieja más de diez personas, un lujo para nosotros, ya que eso de ser los únicos en un sitio tan alucinante tiene su merito.
Aunque llegamos pronto porque en el desierto el sol acecha, a medio día apenas había sombras y lo pasamos un poco mal, demasiado calor!. Comimos de picnic y disfrutamos de aquella maravilla de ciudad todo lo que quisimos. Volvimos pronto en bus a Homs, donde teníamos nuestro campamento base. La ciudad de Palmira (la nueva, quiero decir) no tenia buen ambiente.

Al día siguiente saldríamos en autobús dirección a Damasco.


Coste total del viaje por persona 18 días Siria, Líbano y Jordania: 900 euros.

Comentarios

  1. Habrá que ver qué queda de la ciudad vieja de Palmira, de Siria en realidad, cuando termine la guerra civil que está destrozando uno de los países más variados, enriquecedores y llenos de contrastes de Oriente Próximo... El hecho de que no hay sido comercializada como otros lugares arqueológicos es (o era) una gran suerte para los viajeros que llegaban hasta ella; más, incluso, para los que tenían la oportunidad de dormir en el hotelito que hay dentro de las propias ruinas, donde se podía apreciar, incluso, el olor sulfúrico de las aguas de la zona, tal y como debieron hacer otros grandes viajeros. La necrópolis es realmente interesante y el castillo, uno de los pocos legados medievales de la zona, sin mencionar, por supuesto el famoso Crak de los caballeros.

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    1. Gracias viajes. Coincido con lo que dices y lo que me da más pena es que me tengo que sentir afortunada de haber visitado el país antes de la guerra. Un saludo!

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  2. Muy interesante Lola, a muchas sitios así no va nadie.
    Y tienen mucho por ofrecer.
    Un saludo.

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    1. Gracias Maria!, la verdad es que nos impresionó bastante lo abandonada que estaba la ciudad vieja y el valor histórico que tenia este fascinante lugar. No me quiero ni pensar como estará ahora. Saludos!

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