Ir al contenido principal

VENECIA EN UN DIA

En mi tercera visita a Italia, no podía faltar la ciudad imprescindible o como se diría en inglés el “Must see” de Italia: la ciudad de Venecia.
Venecia como otras muchas ciudades en Italia, es uno de esos destinos que me daba pereza visitar por estar muy masificada turísticamente, aunque sabía que tarde o temprano, una viajera como yo debería hacerlo. Dedicaríamos un día para ver la ciudad, por lo que nos centramos en lo principal y como también es lógico en lo más turístico.


Gran Canal en Venecia

Si se viaja con un niño pequeño a Venecia que no come como un adulto, es preferible llevar todo lo necesario para la jornada, ya que en la ciudad vieja de Venecia no vendían potitos ni yogures y encontrar una farmacia no es fácil.
Tuvimos una confusión con el horario de los trenes y llegamos a Venecia más tarde de lo que esperábamos. El viaje en tren desde Bolonia duró casi dos horas ya que hasta la estación de Venecia Santa Lucia no llega la alta velocidad y tuvimos que coger un tren regional. 
Mi hijo se porto muy bien ya que iba muy entretenido viendo trenes y jugando con sus cochecitos. A diferencia del viaje a Florencia, en este viaje apenas había túneles, el paisaje era muy llano y muy verde.
Desde que se deja detrás la estación de Venecia-Mestre hasta la estación de Venecia-Santa Lucia (La ciudad histórica), ya es todo agua. En realidad ambas estaciones están unidas por un puente.

Al salir de la estación de trenes de Santa Lucia, lo primero con lo que te topas de frente es con el gran canal y con el templo de los Carmelitas Descalzos, con una bóveda que impresiona.


Templo de los Carmelitas descalzas en Venecia

Desde la estación, fuimos caminando hasta la plaza de San Marcos, hay una larga tirada, pero nos parecía imprescindible recorrer esas callejas con canalillos pequeños donde apenas hay turistas.

El primer inconveniente con el que nos encontramos es que los puentes no están adaptados para llevar sillita de bebe. Si bien los escalones son bajitos y cómodos, pero tuvimos que estar todo el día subiendo y bajando el cochecito de Luca por una ciudad llena de barreras. Menos mal que uno de nosotros iba al cargo de Luca que iba corriendo como loco de ver agua y barcos, y el  otro cargaba sólo la silla arriba y abajo. 


Se hizo un poco pesado hasta que conseguimos llegar a San Marcos, de hecho no fuimos directos, dimos un rodeo ya que al GPS le costaba conseguir señal por la estrechez de las calles, pero el callejear y descubrir esos rinconcitos con maravillas arquitectónicas de la ciudad sin apenas turistas se hizo muy llevadero. 



Calleja en Venecia

Mi hijo estaba como loco con tanta agua, puentes y barquitos, miraba todo el rato al suelo buscando piedrecitas para tirar al agua y sólo encontraba piedras pequeñitas y él quería piedras grandes. En realidad no podía coger nada del suelo porque la ciudad estaba impoluta.

Queríamos estar seguros que en el poco tiempo del que disponíamos, visitamos los puntos principales de la ciudad como la plaza de San Marcos y alrededores, el Gran Canal, los principales palacios, los principales puentes como:  Rialto,  famoso por ser el puente mas antiguo, el puente de la Academia, y el puente de los suspiros. Tampoco queríamos perdernos las principales iglesias.

Comimos en un restaurante de una de esas callejuelas que me pareció bastante bueno de precio. Comimos cada uno un plato de pasta grande y un refresco y pagamos sólo veinte euros por todo!!, seguro que por las inmediaciones del gran canal y de la plaza de San Marcos no se pagan estos precios.

Las masas de turistas se agolpan sólo en la plaza de San Marcos y alrededores y a las orillas del gran canal, el resto de la ciudad es más tranquilo. 


Plaza San Marcos en Venecia

La plaza de San Marcos estaba muy llena de gente, pero como es bastante grande nos podíamos mover a gusto.  Es una plaza espectacular, es como una plaza mayor a lo bestia y arquitectónicamente perfecta. 

Entramos en la basílica de San Marcos, con sus cinco grandes cúpulas, la cola iba bastante rápida y también la visita se hizo rápido, es muy bonita por dentro. Aparte de la basílica también merece la pena entrar en otras iglesias más pequeñas que se ven de un vistazo, los palacios sólo los vimos por fuera, no entramos a ninguno.



Palacio en plaza San Marcos Venecia

De todos los puentecitos que pasamos (que fueron muchos), sólo vi uno  que estaba adaptado para sillas de ruedas, se encuentra en las inmediaciones de la plaza de San Marcos. Tenía como unas cuñas de goma que unían los escalones, digo yo que eso no es muy caro y que ya lo podían poner en todos los puentes para hacer a la ciudad accesible a personas en sillas de ruedas. De todas formas si una persona en silla de ruedas quiere visitar la ciudad, puede hacerlo cogiendo el transporte público o taxi desde la estación de Santa Lucia hasta la plaza de San Marcos y por allí ver lo principal.
Justo desde ese puente que estaba adaptado se ve el puente de los suspiros, famoso puente porque unía la cárcel con el tribunal de justicia.

Puente de los suspiros en Venecia
Canal en Venecia
Palacios en Venecia

Tengo que reconocer que después de haber viajado por medio mundo y haber visto muchos sitios, la ciudad de Venecia me gustó mucho, es una ciudad muy peculiar difícil de encontrar en otras partes del mundo, sin embargo no me impresionó. Me la imaginaba así ya que hay demasiada publicidad de ella. Es un destino en el que hay que ir preparado para compartir tu visita (y tus fotos) con masas de turistas.

A la vuelta a la estación decidimos coger un agua-bus para ahorrarnos todo el paseo de arriba y abajo puentes con el cochecito del niño. 
Luca ese día con tanta agua alrededor estaba tan nervioso que no durmió siesta y a la vuelta, después de darle la cena en el tren se quedó dormido.
Desde Venecia volveríamos en tren a la ciudad de Bolonia