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VARANASI, CIUDAD SAGRADA DEL GANGES EN INDIA

Llegué a Varanasi, una de las ciudades sagradas en el rio Ganges de India, en tren nocturno procedente de Khajuraho en 3ª clase con aire acondicionado. Cogí un tuk tuk a motor desde la estación de tren hasta mi hostel, pero a éstos no les está permitido llegar hasta los callejones de los ghats, por lo que tuve que caminar un poco. 

Rio Ganges a su paso por Varanasi

Eran vísperas de elecciones presidenciales en la región y las calles de Varanasi estaban abarrotadas de grupos políticos manifestándose con propaganda, gritando a través de altavoces y sujetando pancartas. Tengo que reconocer que este ambiente electoral de bienvenida no me dio buena sensación.
Varanasi es con diferencia de las ciudades más sucias y menos desarrolladas que visité en India. La basura y la falta de higiene se hacen notar en cada rincón. Por otro lado es la ciudad que más ha marcado  mi viaje en India y de la que conservo los recuerdos más intensos al experimentar allí la experiencia más exótica de todo mi viaje.

Calles de Varanasi India

Varanasi es una ciudad bastante manejable ya que en la ciudad vieja cualquier callejón al final desemboca en uno de los 80 ghats (escaleras que bajan hasta el Ganges) de la ciudad, por lo que es  muy fácil orientarse por el río. 
Todo lo que hay que ver en Varanasi se encuentra en la ciudad vieja y a los pies del Ganges, por eso es importante alojarse cerca del río, ya que casi toda la visita a la ciudad consiste en pasear por la ribera del Ganges y contemplar cómo pasa la vida y la muerte: desde por la mañana temprano hasta la noche.


Calles en Varanasi India

La ciudad de Varanasi está considerada la ciudad sagrada más importante del hinduismo y para los practicantes de esta religión es el lugar más propicio para peregrinar y morir, ya que en la religión hindú no entierran a los cadáveres, sino que los incineran. Morir y ser incinerado a las orillas del Ganges es lo máximo para un hindú, ya que a través de esta ceremonia ellos se liberan del ciclo de las reencarnaciones en la que creen los hindúes, llegando a alcanzar el Nirvana o la vida eterna.

Mi visita a la ciudad se basó mayoritariamente en recorrer de arriba a abajo la ribera del Ganges a través de los principales ghats y en entender el tipo de rituales que los peregrinos ofrecen a su río sagrado. Es una agradable experiencia contemplar a los peregrinos que acuden al Ganges a purificarse:

Purificaciones en el Ganges Varanasi

Purificaciones en rio Ganges Varanasi

Los peregrinos se bañan, mojan sus ropas, brindan sus ofrendas, rezan, se sumergen en el agua, realizan su aseo personal (limpieza de dientes y enjabonarse), pasean en barca, y hasta beben las aguas del río sagrado Ganges. 
Pero lo que más me gustó de todo es la alegría con la que se viven todos estos rituales, y es que en el Ganges ante todo se vive mucha felicidad. El Ganges está asociado a muerte, pero yo vi también mucha vida. 

Peregrinos bañandose en el Ganges Varanasi

Peregrinos bañandose en el Ganges Varanasi

También la ribera del Ganges es lugar donde acuden las parejas de recién casados para bendecirse en esa nueva etapa de su vida.
La ribera del río está muy limpia a diferencia del resto de la ciudad. A lo largo de todo el río es habitual encontrarse con santones errantes (sadhus), sacerdotes hindús (brahmanes) aparte de búfalos y vacas. 


Pareja de recien casados en Varanasi

Santon errante en Varanasi

A las orillas de los ghats también se asoman los Ashrams (monasterios hinduistas) y antiguos palacios abandonados, donde la gente acude a morir. También por toda la rivera del rio se extienden altares y algún pequeño templo hindú. 
El ghat principal de Varanasi se denomina Dasaswamedh y se adorna repleto con viejas sombrillas donde se ubican los sacerdotes hindúes que otorgan la bendición a los fieles.

Palacio abandonado en Varanasi

Sacerdote hindu otorgando bendiciones

Existen dos Ghats donde se llevan a cabo las cremaciones: Harishchandra y Manikarnika, éste último es sin duda el más grande e importante donde a todo hindú le gustaría ser incinerado. 
En el ghat Harishchandra existen como unos doce lugares para realizar las cremaciones. En realidad los lugares de incineración son fogatas rudimentarias en las que dentro de un hoyo colocan leña cruzada. Unos lugares están más cerca del río que otros, y dependerá del nivel económico de la familia para poder pagar el puesto de la incineración y el tipo de madera que se usa en ella. En el lugar de incineración sólo pueden permanecer familiares pero ninguna mujer, (la razón de que no permitan la presencia de mujeres es porque éstas lloran). Hay un sitio habilitado para turistas en la parte superior del ghat y está terminantemente prohibido sacar fotos.

Asistí a este ghat como espectadora y con la mente muy fría en tan sólo una ocasión. Permanecí allí una tarde entera para observar y entender todo el proceso de una cremación hindú. (Un proceso puede durar horas). Reconozco que es incomodo permanecer allí debido al intenso calor de las fogatas y a un olor a quemado muy desagradable.
A los cadáveres les bajan al lugar de la incineración tapados en una camilla fabricada con palos y tela. Los cadáveres están envueltos como momias, pero la mayoría llevan el pelo fuera. En ocasiones bañan el cadáver en el río antes de ponerlo en el lugar de cremación. Al muerto lo colocan en el crematorio hacia arriba, lo tapan con leña y lo rocían líquidos antes de prenderle fuego. Los adornos que acompañan al muerto (flores y guirnaldas...) los arrojan al río. 

Incineraciones en Ganges Varanasi

Incineraciones en Ganges Varanasi

La incineración concluye cuando se ha quemado toda la madera, después terminan de apagar la hoguera a cubazos con agua del Ganges. A continuación recogen en un cuenco algunas cenizas y las arrojan al rio, pero el groso de las cenizas permanece allí en los crematorios. En cada ceremonia un monje dirige y acompaña a la familia. Este crematorio permanece activo las 24 horas del día.

La ciudad vieja de Varanasi la componen un laberinto de callejas tortuosas  donde si te pierdes desembocas en el río Ganges. 


El  templo hindú más importante de la ciudad es el templo Vishwanath, donde no está permitida la entrada a los no hindús, aunque sí que dejan pasar al patio donde se puede percibir una cúpula de oro. La fila para acceder al templo es extensísima ya que siempre está repleta de fieles. La entrada a este templo está protegida por altas medidas de seguridad, ya que anteriormente este templo ha sido objeto de hindúes extremistas. No permiten la entrada con bolsos, así que no pude pasar.

Calle y templo en Varanasi

En los ghats principales de Varanasi (Dasaswamedh y Man Mandir) tienen lugar todas las tardes alrededor de las 19:30 lo que se conoce como “ceremonias”. 
Durante estos cultos, varios sacerdotes hindúes otorgan ofrendas al río mediante un espectáculo de fuego y agua, acompañado con sonidos de canticos y campanillas, todo ello mezclado con un intenso olor a incienso. Este ritual diario es espectacular y te impregna de espiritualidad aunque la no busques. 


Ceremonias en Ghats Varanasi

Ceremonias en Ghats Varanasi

Durante mi estancia en Varanasi me junté con una pareja de chilenos a los que había conocido en el tren. El chileno, muy buen regateador, consiguió un paseo en barca por el Ganges de una hora de duración por 150 rupias para tres personas. Durante el paseo disfrutamos de las hermosas vistas de la puesta de sol y después pudimos ver parte de la ceremonia de esa noche también desde el rio. 


Paseo en barca Ganges Varanasi
La otra orilla maldita en Varanasi Ganges

Con la barca también nos acercamos al ghat de las cremaciones y a la orilla de enfrente, del rio Ganges. A esta orilla la consideran “maldita” y que por esa razón no está edificada. Esta orilla estaba repleta de jóvenes bañándose. 
El último día en Varanasi eran elecciones presidenciales y todo permanecía cerrado. No había abierto nada: ni restaurantes, ni tiendas… la ciudad estaba tan cambiada que e incluso me costó orientarme!!. Las calles estaban vacías con tan sólo algunos chicos jugando críquet. Lo pasé mal porque veía que ese día ni comía ni bebía. Con suerte encontré una tiendecilla que permanecía abierta y pude comprar allí agua, pan y galletas para comer ese día. 

Por la noche salía mi tren nocturno a Jhansi (Orchha), y esperando en la estación de trenes de Varanasi, había unos niños de la calle pidiendo dinero. La hermana mayor, al darse cuenta que yo llevaba pan en una bolsa, me hace gesto de que tiene hambre, abro la bolsa y le doy a ella y a sus hermanos que comienzan a comer desesperados, arrebatándose unos a los otros los pedazos de pan, ante las miradas atónitas de las personas alrededor. Los niños comieron pan hasta que se saciaron y se fueron sin pedir más.